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Carta para MI

Actualizado: 2 ene

A menos de una semana para acabar el año y con la perspectiva de quien quiere cerrar cosas pendientes para comenzar el 2023 con nuevos retos, he decidido mandaros una “carta” para desearos unas Felices Fiestas y un próspero año Nuevo y poder dedicarle unas últimas palabras del año 2022 a ...MÍ

Si, has leído bien. Esta carta es especialmente para mí. (Y para todos aquellos que como yo han tenido que pensar en otros y se olvidaron de la persona más importante de nuestra vida: YO)


Sé que hay gente que nos rodea que nos llamará egoístas, pretenciosos, maleducados…, otros que pensarán que estamos enfermos, locos, o con necesidad de un profesional… Y tienen razón estas personas, incluida YO.


Debo ser egoísta para pensar en mí y poder cuidarme. Para poder atenderme cuando lo necesito y escucharme cuando mi cuerpo me habla bajito y mi cabeza empieza a dar gritos (o al revés). ¡Tengo que acallar las voces de Basta! ¡Ya no puedo más! ¡No vales!... Para decirles, y decirme, con todo el amor del mundo que “Yo voy a estar aquí, contigo, conmigo…” “porque no me voy a dejar sola”, “porque me necesito y me quiero”, porque es momento de llorar si hace falta, y recomponerse. Es momento de secarse las lágrimas, reutilizarlas. Límpiate la cara, sécate con las mangas sucias o limpias, da igual, las mangas también valen. Porque si uno no tiene pañuelos, y los amigos tampoco han comprado…siempre llevamos ropa puesta. Ahora ya no toca remangarse; porque cuando hace frío necesitamos abrigo. Es momento de abrigarme y decirme que yo también debo estar calentito. Ya llegará el verano y podremos secarnos al sol abrasador (y entonces… tendremos que tener cuidado para no quemarnos)


No es momento de decir no sé, no aprendí, no me enseñaron. Dejemos las excusas de nadie me dijo, nadie me enseñó, no existe esa escuela. La educación no siempre fue formal, y aunque algunos no pudieron ir al colegio, debo decir que algunos de mis mejores maestros no fueron a la escuela. Otros incluso me enseñaron fuera de ella. Y es que los cambios, las enseñanzas, las lecciones de vida, se aprenden en todos los sitios. Cualquiera puede motivar el cambio, incluso TÚ, y sobre todo YO. Y gracias al conjunto, sé que pequeñas gotas hacen grandes mares.


Puede que esté enferma por tener esta idea loca que a veces creo que puede consumir mi cabeza, pero sigo pensando que gracias a esta forma de vivir y de sentir, mi cabeza, mi estómago y mi corazón están trabajando al unísono y me hacen ser alguien que de verdad quiero y deseo SER: YO.

Basta de "no puedos", de lo hago mal, de no llego… Dejo atrás los tuve que hacer, debí decir o no hice, con las mil excusas que me ayudan a frenarme. No necesito coger impulso porque despacito puedo llegar a grandes y lejanos sitios. No me apresuro, no corro. Disfruto del paisaje y guardo energías para las grandes distancias. No soy corredora de sprint si no de maratones.


Y por eso, hoy decido que YO voy a ser la primera en felicitarme por acabar el año con las vivencias y lecciones aprendidas. Tengo una semana para despedirme de todos los errores que cometí y de los errores que casi cometo. Una semana para cerrar puertas que no quiero abiertas y abrir las que necesito cruzar. Y es que en una semana, en una semana sí me da tiempo a felicitar a todos los que necesito felicitar, ….a MÍ


Felicidades por haber vivido un año más, por haber superado tantas y tantos, por aprender y aprender a olvidar, por perdonar y seguir perdonando, por crecer, superar, luchar y soñar.

Felicidades por haber tenido fuerza, lucha, empatía, serenidad, ayuda, escucha, soledad…

Por tantas y tantas lecciones…para aprender y ser aprendidas.

Bienvenido 2023. Te/Me estaba esperando




Carta escrita por nuestra compañera Beatriz Gismeros, terapeuta ocupacional y profesional de atención individual de Cuidar a a quienes cuidan

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