Diferenciando conceptos, aprendiendo a respirar
- Delfo S.L.
- hace 6 días
- 3 Min. de lectura
En nuestro día a día puede darse la circunstancia de confundir términos como el estrés o la ansiedad. Es por eso, que hoy queremos realizar una breve explicación de ambos conceptos para que podamos ser capaces de diferenciarlos.
El ESTRÉS es una reacción fisiológica y emocional que aparece cuando intentamos adaptarnos a algo que percibimos como una demanda externa que nos parece excesiva. Si lo relacionamos con los cuidados, podemos sufrir estrés cuando la situación de cuidados nos ha sobrevenido o están cronificados en el tiempo de manera muy intensa.
Además, es importante diferenciar entre dos tipos de estrés:
ESTRÉS POSITIVO O EUSTRÉS | ESTRÉS NEGATIVO O DISTRÉS |
Es la reacción ante una situación sobrevenida. Por ejemplo, si mi familiar está comiendo y se atraganta, yo reacciono lo más rápido posible para solucionar esa situación de peligro. | Es el momento puntual o situaciones que se pueden alargar en el tiempo, donde se ponen a prueba nuestras capacidades tanto psicológicas como físicas. Por ejemplo, cuando las cargas de mi día a día en el cuidado superan mi capacidad de resistencia. |
Siguiendo con el análisis del estrés, es importante hacer referencia a la BALANZA DEL ESTRÉS. Con este concepto podemos ejemplificar por un lado las cargas y demandas que tenemos en el cuidado, y por otro, las capacidades y recursos que nos ayudan a dar respuestas a éstas. Siempre que las herramientas que tenemos para enfrentarnos a los cuidados estén equilibradas o pesen más que las demandas (como se ilustra en la imagen) la situación será positiva. Podremos tener un momento puntual de activación ante una situación concreta que exija más, pero no viviremos con una sensación permanente de malestar.
Sin embargo, el peligro aparece, cuando las cargas y demandas del cuidado son superiores a las capacidades y recursos que tenemos o percibimos tener. Son estas situaciones en las que aparece el estrés negativo o disestrés.

La Ansiedad, en cambio, es la respuesta de alerta que tenemos ante un posible peligro. En la ansiedad, la emoción predominante es el miedo a que algo malo nos pueda pasar. Siguiendo con el ejemplo de los cuidados, la ansiedad estaría relacionada con el sentimiento que nos produce estar constantemente en alerta por nuestro familiar o anticipando posibles situaciones negativas que puedan llegar a suceder.
Para hacer frente al exceso de activación que generan la ansiedad y el estrés, desde Cuidar a quienes cuidan os proponemos una actividad que pensamos os puede ayudar a rebajar o parar ese ruido mental:
Es imposible que existan a la vez la sensación de bienestar corporal y la de estrés mental. Por eso, emplearemos la respiración diafragmática y la relajación para conseguir sentirnos mejor. Y… ¿Cómo lo hacemos? La clave será tardar más tiempo en expulsar el aire que en introducirlo en nuestros pulmones.
“Cogemos aire contando hasta 4 segundos hinchando la zona abdominal, aguantamos la respiración sin coger ni soltar el aire durante 1 segundo. A continuación, soltaremos el aire contando 6 segundos metiendo tripa y aguantamos la respiración 1 segundo”. Volvemos a repetir el ciclo las veces que creamos necesarias hasta que notemos que nuestra activación física ha descendido. Si lo aplicamos bien podemos conseguir, entre otras cosas, un mayor control sobre lo que ocurre en nuestro cuerpo y se reducirá la tensión arterial y muscular.
Para que sea más sencillo, os compartimos este video que podéis encontrar en Youtube y que pensamos puede serviros de ejemplo:








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